socMartinsSarmento

La lingüística, la ortografía y la sintaxis me encantan. Ya está, ya lo he dicho. Me encanta conocer las reglas mediante las que funciona un idioma, saber las excepciones, los puntos ciegos y las pequeñas trampas que esconden esas reglas. Nuestro pensamiento se concreta en forma de lenguaje, y por lo tanto, de algún modo, dos personas con idiomas distintos piensan de forma distinta, porque el lenguaje estructura, divide y organiza la realidad en cajones, y cada lengua tiene distinto número de cajones con distintos tamaños. Puede que una lengua divida la realidad en tres géneros, y otra en uno o en dos. Que una lengua tenga sólo tres tiempos verbales, y otra más de quince. Que una lengua estructure las sílabas de sus palabras alrededor de una consonante, y que otra lo haga alrededor de una vocal.

Lo que no abarca el lenguaje, nuestro lenguaje, no lo podemos pensar. Querer decir algo que las palabras no son capaces de expresar. Decir que las palabras no son capaces de expresar su pensamiento utilizando al mismo tiempo otras palabras también insuficientes. Del mismo modo, nuestra comprensión y dominio de nuestra lengua materna condicionará el nivel que podemos alcanzar en una lengua extranjera. Una persona que no conozca los entresijos de su idioma, que no pueda jugar con el lenguaje y exprimirlo al máximo para sacarle todo el partido posible a un recurso que es de por si insuficiente e imperfecto, jamás podrá llegar a tener un buen nivel en un idioma extranjero. Cuando una persona me pregunta qué utilidad tiene la sintaxis, para qué sirve la ortografía, nunca respondo. Porque como dijo Dolina, “para algunos no sirve de nada”. Personalmente, estudiar y conocer la ortografía española y portuguesa me sirve para saber de dónde venimos, para encontrar nexos de unión y puntos de separación. Habrá quien, considerando las palabras conselho y “consejo”, o vermelho y “bermejo”, no sea capaz de establecer un patrón y predecir la forma más probable de escribir ciertas palabras en portugués.

Pero en Portugal ha ocurrido algo que ha puesto en peligro uno sus tesoros más grandes: la lengua portuguesa. Desde hace unos años, está en preparación el llamado Acordo Ortográfico da Língua Portuguesa de 1990, que pretende unificar la ortografía del portugués europeo con el portugués de Brasil y de los P.A.L.O.P. los países africanos de lengua oficial portuguesa. Ya de primeras, el concepto es extraño. ¿Unificar la ortografía? ¿Con qué objeto? La lengua evoluciona a ritmos distintos y de formas distintas, y obligarla a modificarse forzosamente parece algo poco adecuado. Cuando empecé a estudiar portugués, me hablaron del Acordo Ortográfico: básicamente, consistía en eliminar algunas consonantes mudas, además de ciertas reglas de acentuación y otras cosas menos serias. Pero lo de eliminar consonantes mudas me chocó. Por lo visto, en Brasil se han eliminado ya prácticamente todas las consonantes que no se pronuncian. En Portugal, algunas han ido desapareciendo progresivamente y de forma natural por ejemplo, “reducción” es, desde hace mucho tiempo, redução, y no reducção, mientras que todavía se mantiene la ce en exacto, o la pe en óptimo, en contraposición con las formas exato y ótimo que pretenden hacernos tragar, y que no podrían ser más horrendas. Pues el acuerdo ortográfico quiere que esas eliminaciones masivas de consonantes se hagan efectivas también en Portugal. La idea es un disparate absoluto. Es una idea de bombero pensar que la lengua escrita debe ser un reflejo de la lengua oral, porque la lengua oral es diferente en cada territorio, cada grupo e incluso cada persona. El francés, por ejemplo, es una lengua que oralmente es muy simplificada, si la comparamos con la lengua escrito voulais, voulait, voulaient son formas que se pronuncian exactamente igual, con un único sonido vocálico representado en el caso más extremo por cinco letras. ¿A alguien se le ocurriría obligar a que en Andalucía se cambiasen las ces por eses, o a eliminar las eses de “estamos”, y pasar a escribir “etamo”? Parten de un concepto errado que sólo puede llevar al caos lingüístico.

Loscercarlos

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[Transcrição parcial de texto, da autoria de “Loscercarlos”, publicado no “blog” “El Antro de Loscer” em 18.12.14.]

[Foto: pormenor da fachada da Sociedade Martins Sarmento, em Guimarães.]